Llegó desde México a los 21 años con una hija en brazos. Estaba asustada y no sabía hablar inglés. Pero tenía ganas; esas ganas que salen de no se sabe dónde cuando ves un hijo que necesita cobijo, alimento y educación. Así comenzó Ma. Guadalupe Girarte en este país, una mexicana que ha salido adelante a punta de tesón y preparación